UNA FRASE QUE DICE MUCHO
Por: Francisco Pericás
Ayer, un cliente vino acompañando a un amigo y dentro de la conversación dijo unas palabras con un gran contenido.
Es el dueño de un Bar-Restaurante con Estanco muy conocido en la zona, El Corrales. Primero acompañó a su señora que venía a mi consulta a realizar el tratamiento Láser para dejar de fumar. Al mismo tiempo observar todo el proceso para meditar si hacía o no el tratamiento Antitabaco. Todas sus preguntas, dudas y afirmaciones estaban llenas de miedos, ya que, según sus afirmaciones, trabajar en el bar con estanco se lo haría muy difícil y la recaída sería inminente.
Después de mis explicaciones, decide observar un tiempo a su señora y a ver que pasa.
A las dos semanas ya había pedido cita para hacer el tratamiento. Observaba a su señora, que también trabaja en el mismo Bar y no daba crédito a la tranquilidad con la que lo estaba llevando. Era conciente de que ella era la que lo estaba pasando bien y no tenía ninguna intención de volver a fumar.
La ventaja con la que vino era que estuvo presente en todo el proceso en el cual su señora lo dejó, incluida toda mí ayuda psicológica que suelo hacer antes de comenzar. No obstante, le dedique casi una hora a mentalizarle correctamente para que en vez de usar la fuerza de voluntad, la cual no sirve de nada, usara mi punto de vista, que tanto éxito ha dado.
Hace más de un mes que dejó de fumar y ayer se presentó con un amigo. Dentro de la conversación que tuvimos le dijo a su amigo:
Yo, antes de dejarlo me decía “¿Por qué tengo que dejarlo? Y ahora me digo ¿Por qué tengo que cogerlo?”.
Me sorprendió su exposición y al mismo tiempo me llenó de orgullo escuchar esas palabras que dicen tanto. Mi satisfacción al escucharlas es por darme cuenta del trabajo bien hecho, tanto mío como el del cliente.
Es evidente lo que demuestran esas palabras. Antes de comenzar estaba lleno de dudas y miedos como cualquier fumador al plantearse dejarlo. Después de un trabajo bien hecho, de un enfoque adecuado y de un tratamiento capaz de eliminar la necesidad física de seguir consumiendo nicotina, su estado de tranquilidad y seguridad en el proceso quedan expresados perfectamente en su pregunta actual “¿Por qué tengo que cogerlo?”. Ahora sabe muy bien que no lo necesita para nada, es consciente de que nunca fumó por placer, aunque pensara lo contrario. Ahora se siente liberado, con más energía que nunca y esta comenzando a disfrutar de nuevas sensaciones.
Se ha dado cuenta de que en el Bar que trabaja, el problema real existe en el que fuma y le recuerda lo libre que se siente. El bar no es una pega para dejarlo, sino, una forma más de observar la libertad que ha conseguido, todo gracias al enfoque que ha conseguido con mi ayuda.
En mi último libro “Con mi ayuda dejarás de fumar”, expreso todo este proceso al detalle. Creo sinceramente que el punto de vista adecuado es la fuente del éxito, claro está, acompañado por la técnica adecuada en el proceso.
No existe nada difícil, ni complicado, sólo es falta de entendimiento. Cuando comprendemos los mecanismos por el cual ocurren las cosas, todo se ve más sencillo. Cuando somos capaces de descubrir lo que nos causa ese miedo que nos bloquea, nos liberamos de esa carga.
Ya son miles los que he observado en su proceso de dejar de fumar y ha sido una experiencia increíble observar en todos ellos los mismos patrones, los mismos miedos y al mismo tiempo, como lo viven en su mundo personal, como si su adicción, su hábito fuera especial y único. Cuando somos fumadores no nos damos cuenta de que todo lo que envuelve al tabaquismo es una gran mentira, una estafa sutil, muy inteligente y al mismo tiempo “cruel” para el fumador y para su entorno.
Sólo cuando se libera físicamente y psicológicamente de las garras de esa adicción, es cuando ve la realidad que envuelve al tabaquismo. Es sencillo, es fácil con la ayuda adecuada. Dejarlo sin entender la otra realidad, sin ser consciente de cómo funciona esa estafa inteligente, es un camino al fracaso. Aun que consiga no consumirlo más físicamente, seguirá enganchado psicológicamente y al mínimo despiste se lo encenderá. Sólo existe libertad cuando existe comprensión, cuando se disfruta completamente de lo contrario.

