DOLOR DE ESPALDA

Es sabido que el dolor de espalda aparece por una acción neurológica motivada por la compresión de la raíz nerviosa, contractura muscular, inflamación, etc. Muchas veces por factores como hernias discales, degeneraciones en las articulaciones, contracturas, sobrecarga muscular o simplemente por alteraciones de la columna vertebral que conllevan bloqueos energéticos concretos.

Hacer ejercicio y mantenerse físicamente activo, es la forma más inteligente para prevenir el dolor de espalda. Hay que evitar el sedentarismo, causa habitual del dolor de espalda y cuando ya se tiene, evitar el reposo tumbado en la cama, ya que puede prolongarlo por más tiempo. El dolor es más frecuente y prolongado cuando se tienen una musculatura débil, tanto en la espalda como en glúteos y
abdominales. Hay   que tener muy presente que la musculatura de la espalda se atrofia fácilmente, de hecho, cuando el dolor de espalda desaparece, la atrofia puede permanecer, facilitando que vuelvan a reaparecer nuevas crisis, siendo el reposo el culpable de que empeore la atrofia. Un dato muy revelador nos indica que el reposo en cama que dure más de cinco días provoca una pérdida de fuerza muscular, perjudicando así su rehabilitación, desaconsejándose el reposo en cama para el dolor de espalda.

Realizar una tabla correcta de ejercicios diaria, hace que nuestra espalda soporte mejor la carga como inclinarse, levantarse, cargar pesos, incluso estar de pie o sentado, etc…

Orientaré sobre los principales riesgos para la espalda en cada deporte por sus características. Es evidente que la realización de ejercicios físicos adecuados, desarrollan una musculatura firme y compensada, la cual nos previene de molestia, incluso lesiones.

Por otro lado, el ejercicio está contraindicado durante una crisis de dolor aguda de espalda. Al contrario que cuando es crónico, ya que nos ayuda a mejorar el nivel de movilidad y la autonomía de movimiento, siendo el mejor aliado contra la incapacidad.

Hay que recordar, que quiénes hayan sufrido o sufran actualmente de dolor de espalda, debe ser un especialista quien debe determinar qué ejercicios son los más adecuados en cada caso, ritmo, progresión e intensidad. Y no es  necesario siempre recurrir a un médico, existen profesionales muy competentes capaces de cumplir con este cometido, tales como fisioterapeutas, licenciados en educación física, monitores deportivos, naturópatas y un largo etc. dedicados a cuidar de la salud y la forma física.

Para el que no sufre de dolor de espalda, el ejercicicio es el arma eficaz para evitar el riesgo de padecerlo, y como no,  la práctica de deportes adecuados como la natación, el Taichi, chikung o el yoga entre otros, son los más adecuados.

Lo importante es desarrollar la musculatura implicada en el funcionamiento correcto de la columna vertebral, y para ello debemos tener en cuenta la importancia que tiene, aparte de la musculatura, los glúteos y los abdominales, muy implicados en su coordinación.

Una musculatura bien coordinada y equilibrada aumenta su potencia, mejorando la estabilidad y la movilidad de la columna; disminuye el riesgo lesión de los músculos y ligamentos.

Hay que empezar por tonificar con actividades como la natación.
Con el tiempo hay que incrementar progresivamente la cantidad y cualidad de ejercicios, con el fin de aumentar su eficacia. Hay que entender que el ejercicio puede incrementar la intensidad del dolor de forma transitoria, pero es evidente que será beneficioso en su progreso, no obstante, si es excesivamente molesto, hay que cambiar el ejercicio o suspenderlo si es
necesario.

Cuando son disciplinas pasivas como el Taichi, yoga o chikung, el riesgo de excederse en ejercicios prácticamente no existe.

Cuando se quiere hacer algún programa de ejercicios de espalda y no se tiene acceso a algún profesional que le aconseje, puede recurrir a la tabla de ejercicios para embarazadas, fácil de conseguir en cualquier hospital o ambulatorio médico.

Existen diversos programas de ejercicios para pacientes con dolor de espalda. La mayoría van dirigidos a hacer trabajar los abdominales y músculos de la espalda, presentando ejercicios de extensión y de flexión, pero hay que personalizar, por que con ejercicios de flexión pueden mejorar algunos pacientes, pero pueden empeorar otros, igual con los ejercicios de extensión.
Pasa igual que con el ejercicio mal prescrito o mal realizado, que puede agravar el problema, por eso no es recomendable seguir la misma tabla de ejercicios para todos, ni prescribirse cada uno su tabla sin consultar a quien debe.

Si existe lesión, contractura o inflamación hay que posponer el ejercicio hasta que sea el momento adecuado, ya que no es aconsejable realizar los ejercicios que provoquen dolor o en su caso que aumente el que ya existía, puede ser contraproducente en algunos casos.

La actitud ante el dolor

Cuando se sufre de dolor de espalda, hay que enfrentarse y no reducir o abandonar la actividad (solo evitar lo que el dolor impide hacer), ya que tienen mayor riesgo de que el dolor se prolongue y reaparezca. Siempre hablando de dolores que no sean lesiones evidentes en la columna que requieran tratamiento médico previo, ya vendría el momento del ejercicio posteriormente.

Tener miedo al dolor, atrae más dolor; creer que el dolor le limita su acción en la vida, entrando en una actitud pesimista o catastrofista, crea un efecto nocebo, es decir, reafirmará ese dolor y lo convertirá en permanente, crónico y asentado.

La actitud correcta es la de afrontar la situación con el punto de vista correcto y seguir trabajando, asumir que el dolor tiende a mejorar hasta desaparecer y que siempre existe una manera u otra de eliminarlo.

Nunca utilizar calmantes si no son absolutamente necesarios y no abusar de los medicamentos.

FÁRMACOS: CALMANTES

Objetivo: Reducir el dolor.

Existen diferentes tipos de calmantes que actúan de forma diferente. Su función es interferir con los mecanismos de activación de los nervios encargados de transmitir el dolor, o en el mismo caso, dificultar la activación de las células encargadas de percibirlo.

Siempre, a la hora de tomar un medicamento, hay que ser consciente de los riesgos y contraindicaciones, valorando si compensa o no, si es realmente necesario tomarlo.

Cuando se toma un fármaco, pasa a la sangre y se reparte por todo el organismo. Solo una parte llega a las estructuras implicadas en el dolor, el resto de medicamento es inútil por que no llega, con el riesgo de que puede generar efectos secundarios, dependiendo del tipo de fármaco, lo que tiene que indicar en su prospecto.

Los efectos secundarios que más leeremos en los prospectos de los analgésicos son estreñimiento y adormecimiento, que pueden llegar a afectar al 80% de los pacientes. Y cuanto más tiempo use el fármaco, menor será su eficacia y mayor el riesgo de sus efectos secundarios, por eso hay que evitar la auto-medicación y solo un médico debe asumir esa responsabilidad.

Un fármaco puede convertirse en peligroso, incluso llegar a provocar la muerte cuando existe riesgo de ser alérgico a alguno de sus componentes. Por eso es importante que sea un médico responsable el que lo prescriba y muchas veces ese médico no lo tomaría por que conoce muy bien los pros y los contras.

Entendido esto, sus indicaciones suelen ser: Se recomienda el uso de calmantes solo en las fases de crisis agudas o con mayor dolor y nunca más de 14 días seguidos, salvo excepciones, así evitamos al máximo el riesgo de efectos secundarios.

Los que tienen menores efectos secundarios son el acetamonifeno y  el paracetamol.

Para los amantes de la Medicina Natural o alternativa, aportaré unos trucos sencillos pero poderosos para aliviar cualquier dolor de espalda sin necesidad de medicamentos.

Su cuerpo, lo crea o no, es una farmacia exquisita capaz de segregar medicamentos naturales. Tenemos la capacidad de activar una respuesta curativa desde nuestro interior.

Esto le permite tener a su disposición la mejor farmacia que pueda existir en este planeta. Tiene la capacidad de crear multitud de medicamentos, sintetizar substancias en un momento determinado y para un órgano en concreto como calmante, somnífero, inmunomoduladores, antihipertensivos… y lo más grande de esto es que carecen de contraindicaciones y efectos secundarios.

Nuestro cuerpo tiene la capacidad de realizar infinidad de cosas al mismo tiempo: eliminar toxinas, matar gérmenes, multiplicar los glóbulos rojos, segregar infinidad de sustancias y todo ello mientras baila, juega o toca la guitarra y, si esta embarazada, atender al feto.

Pues bien, vamos a poner en marcha ese arsenal a nuestro favor.
Estimulando ciertas zonas de nuestro cuerpo, conseguiremos que se exprese una reacción curativa en la zona dañada o de nuestro interés.

ZONA alta de la cabeza: (Foto 1)

Donde comienza el pelo encontramos los puntos reflejos que corresponden  a la parte alta del cuello y en la coronilla, los que corresponden al coxis o ano, por lo tanto, la zona 1 serán las cervicales, la 2 zona de las costillas y la 3 toda la zona lumbar y sacra. Eso quiere decir que si te duele la zona entre los riñones, la encuentras entre la zona 2 y 3. Es muy fácil acertar la zona para estimularla por que con estas directrices ya sabes donde buscar y lo que te interesa encontrar son puntos o zonas muy sensibles al dolor. Si en estas zonas encuentras puntos sensibles al dolor,  has encontrado la zona exacta a estimular. O simplemente estimula la zona como te indico.

Coge un cepillo de pelo, si es con puntas de madera mejor.
Siéntate en una silla y alguien por detrás de ti que te cepille el pelo en dirección a la coronilla, como te indica la flecha, estimulando la piel, pero sin dañarla. Tienes que notar el estimulo en la piel. Un minuto exacto. El efecto es inmediato y puede repetirse varias veces al día. El alivio es muy evidente, incluso hay dolores que desaparecen en el acto. No te lo cepilles tú, ya que pondrás en tensión el brazo y la espalda, que te lo haga alguien.

Ejemplos:

Dolor en la zona del cuello hasta los hombros, donde acumulamos
mucha tensión del estrés. Cepillar en la zona 1.

Dolor en la zona lumbar. Cepillar en la zona 2 y 3.

Dolor generalizado, agujetas, etc. en la espalda. No te lo
pienses, cepíllate todas las zonas 1,2 y3, desde la frente a la coronilla y ya
me contarás.

OTRAS OPCIONES

Frota un minuto y calienta esta zona entre el pabellón auricular y
la cara, zona patillas. Relajarás la espalda. (Foto 2)

Para dolor lumbar: frota con los nudillos y calienta esa zona
cercana al codo, solo un minuto. (Foto 3)

No son un milagro, pero si una forma de aliviar, incluso eliminar un dolor sin tener que recurrir a la química. Si te han sido útiles me alegro y si no te han ayudado, en otra ocasión lo harán, estoy seguro.

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